lunes, 12 de mayo de 2025

LA VIRGULILLA

 Sí, esa rayita ondulada que convierte una sencilla n en Ñ. Una letra tan característica de nuestro idioma y, sin embargo, pocas personas conocen el nombre del símbolo que la acompaña.

Con esa extraña manía, que guardo desde la infancia, de personificar cosas, imagino la indignación que debe de sentir esa pequeña ola que marca una diferencia.

Y es que un Ñu, sería un Nu sin su virgulilla (¿qué animal querría llamarse Nu, que suena a ninguno?); no nos apaÑaríamos con ciertas cosas, nos apaNaríamos (que a mí me recuerda a estar empanados); tampoco ordeÑaríamos a las vacas, las ordeNaríamos..., que, oiga, nunca está de más tener las vacas organizadas (que se lo digan a los ganaderos).

El paÑal de un bebé sería un paNal... ¿Comeríamos miel en ese caso, o comeríamos miel-da? Espero que me perdonéis la vulgaridad, pero es que se me ha puesto a huevo la bromita.

Las caÑas peinarían de gris los campos llenos de caNas; Las monedas no se acuÑarían, las acuNaríamos con mucho cariño y protección ( y es que poderoso caballero es don dinero, es necesario que lo mimemos porque tal y como viene se va. De eso no hay duda).

Podría seguir así con tantas y tantas palabras, pero tampoco quiero aburrir al personal.

Tan solo animaros a recordar y llamar por su nombre a esa pequeñita que acompaña a nuestra Ñ, que bien se lo merece. No es fácil vivir a la sombra de otro sin ser reconocido.



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